¿Era necesario que Beto Casella se adjudicara la palabra y la voluntad del pueblo y el periodismo argentinos como si todo el mundo pensara como él?... La pregunta surge a partir de la devolución que hizo el denominado metrosexual, reblandecido de tantas cirugías y postizos, que en lugar de festejar los premios que algunos le otorgan prefiere ponerse en vetusto francotirador, juez y verdugo de colegas que no lo consideran como tal.
Beto Casella que pretende disfrazar su ciclo de contenido humorístico, cuando no lo es, porque en realidad es un formato orientado a vigilantear colegas y situaciones que él denuncia pero al mismo tiempo aprovecha en sus programas sacándole ventajas y jugo de lo mismo que critica y fustiga de manera mentirosa.
Con su peinado entretejido, Beto habló de quienes “arruinan familias mostrando sobres marrones y se llaman periodistas…”, como si él nunca hubiese hecho eso. Ningún periodista puede arruinar familias, negocios, historias y hechos que sean puros, normales y trasparentes. En todo caso, mostrarán cosas que son reales y cuando la realidad no es buena, como él, puede quemarle en la conciencia a quien compete cuando se cuentan o muestran.
¿Justo Beto Casella hablando de sobres?... ¡Si conocerá él los sobres, las cirugías, las siliconas, las camionetas 4x4, las pelucas… que todo lo pueden! Pero siempre disfrazan la verdad, mostrándola con una cucharada de humor para decir que es “Piñón Fijo”, o haciéndose el cordero cuando en realidad tiene los colmillos del lobo.
Por favor Betito, dejá de dar clases de ética a tus pretendidos colegas, que no lo son, porque seguís siendo un payaso, tratá de repuntar tu alicaído ciclo de quinto lugar en tu horario, y dejá de cobrarle a los municipios para que tu obrita de teatro la vea alguien. Casella, no hablés más de sobres… Vos justamente.