Después haber tomado distancia del universo de los medios y del mundo del espectáculo, el empresario y productor Luciano Garbellano explotó de indignación y enojos por las acciones impuras que generó su desaparecido ex contador durante varios años, a quien destrata verbalmente por situaciones ilícitas, y cansado de esperar soluciones sale a denunciará quien no da explicaciones de todo lo que ocurrió.
El citado contador, Gabriel Pedro Groisman según alega el indignado Luciano Garbellano, que también se desempeña como administrador de varios edificios porteños, es señalado por un alterado denunciante que afirmó: “De acuerdo a lo que marcan las averiguaciones que varios damnificados, este desagradable personaje habría incurrido en maniobras de desvíos irregulares de fondos que le habían sido confiados para su labor como administrador de varios edificios”
El mismo productor teatral, ex banquero de dinero virtual y cineasta, también expresó: “Este sinvergüenza se abusó de nuestra confianza depositada en él y desvió fondos que yo y otras personas que ocupan departamentos en los edificios que él administra le dimos en mano y no responde a la realidad de sus compromisos. Ese dinero en lugar de ser utilizado con sus finalidades que van de los pagos a proveedores, obligaciones fiscales, y gastos operativos entre otras cosas, fueron desviados de sus destinos originales a intereses definitivamente personales del contador incumpliendo a sus verdaderas funciones”.
Garbellano no deja de disparar duro contra Groisman y agrega que el custodio de seguridad y boxeador Acero Cali lo había golpeado en vida por el accionar oscuro del contador, entre otros afectados que lo buscaron para golpearlo por su actividad mentirosa. Como consecuencia directa de esta conducta contable tramposa, Garbellano quedó en situación deudora y con deudas importantes ante el Fisco y causándole un perjuicio que lo enriquecería de manera directa al cuestionado contador.
Según sostuvo el ex novio de Moria Casán y Nazarena Vélez: “Solo quisiera encontrarlo cara a cara para que me explique él mismo qué hizo como mis números y esfuerzos… Mis abogados coinciden en que esto a primera vista cuadraría en una defraudación administrativa, prevista en el Artículo 173 del Código Penal, Inciso 7, o el equivalente a la figura penal de Enriquecimiento Ilícito”
Cabe acotar que el “Enriquecimiento ilícito” según el Código Penal se reprime con una condena de un mes a 6 años de cárcel, por disposición de la Ley: “No me voy a callar y no descansaré hasta que me devuelvan el dinero que entregué y me engañó este rufián y que me
tomaré mi tiempo para escracharlos en todos los medios para que no siga engañando a gente de bien…”


