Ni siquiera pasaron 24 horas desde las lágrimas que ya son un símbolo de su adiós… Ni siquiera pasó un día desde el adiós más provocador y devastador que sufrimos los argentinos todos. Ni siquiera podemos aceptar que no fue un sueño ni una pesadilla, que la decisión de Lio es real y su despedida de la celeste y blanca es tan verdadera como brutal.
El Diez se despidió y aunque el fútbol siga, hay una parte del barro, el pasto y la gambeta que no pueden abrir los ojos. Es la sensación de vacío y soledad… de la tribuna en silencio, de banderas en blanco e hinchadas sin voz… Se fue Messi, el fútbol sigue, pero nada volverá a ser lo mismo.
Los más de 86 mil hinchas en la cancha de River se lo hicieron notar y él, que en su despedida habló como nunca, no se quedó conforme y le volvió a hablar a su gente… los volvió a mirar y expresarle su agradecimiento desde sus redes: “Ayer fue mi último partido y ya extraño vestir la celeste y blanca. Sé que estoy tomando la decisión correcta. Fue un camino increíble, lleno de alegrías y también de algunas tristezas, pero tengo claro que valió la pena cada paso que di”.
Leo Messi les habló desde el corazón, pasando en limpio sus emociones y sus vivencias en estos 21 años… “Me quedaron muchas cosas por decir. Me es imposible expresar todo lo que siento en unas palabras o en un posteo. Este viaje habría sido imposible sin mi familia, que siempre estuvo a mi lado y me bancó, sobre todo en los momentos difíciles, cuando más lo necesitaba. 🙏. También fueron imprescindibles mis amigos, todos los compañeros y técnicos que tuve, junto con sus cuerpos técnicos. No quiero olvidarme del Diego, que puso a nuestro país donde se merecía estar y que, como siempre digo, sé que nos ayudó estando acá con nosotros y también desde el cielo, en cada paso que dimos”.
La despedida, se nota que le cuesta. A nosotros se nos va Messi y a él… las gargantas de 47 millones de argentinos. “Gracias a los clubes en los que jugué, por respetar siempre mis sentimientos y permitirme dedicarme a mi país cuando tocaba ponernos la camiseta de la Selección. Y, por supuesto, gracias a Dios: sin su guía y su voluntad, ni siquiera estaríamos soñando con haber llegado hasta acá. Soy un agradecido. Los quiero mucho, los voy a extrañar y siempre voy a darles las gracias por haber estado a nuestro lado, a mi lado”.


