Lali se presentó por primera vez en River Plate y agotó dos estadios en tiempo récord, reuniendo a más de 160.000 personas en un fin de semana histórico para la música argentina. Con un despliegue escénico imponente y una entrega absoluta de principio a fin, la artista convirtió al Monumental en la celebración más grande de su carrera y en la consagración de un camino construido a lo largo de más de una década.
Detrás de cada momento hubo meses de trabajo, una enorme preproducción y el desarrollo de un concepto integral que tomó forma en cada detalle del show, desde la narrativa visual hasta la puesta en escena. Cada elemento fue pensado para potenciar una experiencia que reflejara la magnitud artística y conceptual de “No Vayas a Atender Cuando el Demonio Llama”.
Acompañada por una talentosa banda y un gran elenco de bailarines y actores, con dirección coreográfica de Denise De la Roche, diseño de vestuario de Maru Venancio, dirección musical de Juan Giménez Kuj y dirección general de Lautaro Espósito, Lali presentó un espectáculo de escala internacional que transformó al estadio más grande del país en el epicentro del pop latino durante dos noches inolvidables.
Las inmediaciones del Monumental se vistieron de color, brillo, banderas, tatuajes, remeras y trapos con miles de muestras de amor por Lali y por lo que representa para varias generaciones. La bandera de lo colectivo, de un ritual que comienza mucho antes de que se enciendan las luces del escenario y que expresa una conexión única entre la artista y su público.
En más de tres horas de show, con un repertorio que recorrió todas las etapas de su carrera, River “atendió al demonio” y se entregó por completo a una experiencia donde el pop, el rock, la emoción y la celebración convivieron en perfecta armonía. “LOKURA”, “Obsesión”, “SEXY”, “2 Son 3”, “Disciplina” y “N5” encendieron al público entre coreografías impactantes y cambios de vestuario, mientras que el espíritu rockero de “Pendeja” hizo vibrar cada rincón del estadio.


