A tres meses de la muerte de Jorge Lanata, muchas cosas siguen rodeando la memoria del periodista. Sus hijas, sus ex, la mansión de Uruguay y la danza de la herencia que sigue dando tela para cortar. Hace algunas horas, quien rompió el silencio fue Sara Stewart Brown, la madre de su hija menor, Lola, quien sorprendió con sus palabras.
Obviamente, la interna familiar ha levantado un montón de polvareda, que traspasó los límites de la intimidad. La búsqueda constante de la prensa por su testimonio la llevó a realizar un contundente posteo en sus redes: “Queridos movileros y panelistas de programas de actualidad, chimentos y espectáculos: Estamos tristes y tratando de salir con nuestras vidas, afrontando un vacío emocional enorme. Por favor, dejen de perseguirnos, yo no pertenezco al medio, no me gusta la exposición, me incomodan las cámaras y no tengo nada para decirles.
“Kiwita” habló de los que quieren y no quieren exponerse, de las ganas de contar y preservarse, de la cotidianeidad de ser noticia y no querer serlo… “En todo este tiempo ni siquiera me molesté en desmentir la cantidad de falsedades que se dijeron muy livianamente. Aprendí a las piñas que a nadie le importa la verdad, solo importa el show y el morbo para llenar horas de debates vacíos.
Contundente, tajante y con absoluta sinceridad, la ex de Lanata cerró: “Ustedes juegan un juego del que yo no quiero participar. Hay muchísima gente a la que sí le gusta la exposición, otros que la necesitan y están encantados cuando tienen una cámara en frente. Vayan a buscarlos a ellos y todos contentos. Gracias”.